Para los padres
Deporte y Juego Limpio
El juego limpio significa mucho más que el simple respeto de las reglas. Abarca los conceptos de amistad, de respeto al adversario y de espíritu deportivo. El concepto se extiende a la lucha contra las trampas, contra el arte de engañar sin vulnerar las reglas, contra el dopaje, la violencia física y verbal, la desigualdad de oportunidades, la excesiva comercialización y la corrupción. Es más que un comportamiento, es un modo de pensar y actuar en el deporte y en la vida.
Desde aquí queremos promover el “juego limpio” entre los niños y adolescentes que serán los deportistas adultos y las figuras del mañana del deporte. También nos dirigimos a las personas adultas, especialmente a los padres, a los profesores, a los entrenadores y a las instituciones que ejercen una influencia directa o indirecta en el compromiso y la participación de los jóvenes en el deporte.
El “juego limpio” es un concepto positivo. El deporte, según lo entendemos nosotros, es una actividad sociocultural que enriquece la sociedad y fomenta la amistad entre los participantes, siempre que se practique con lealtad. El deporte es considerado asimismo como una actividad que, si se ejerce con lealtad, permite a la persona conocerse, expresarse y realizarse mejor; desarrollarse, adquirir conocimientos prácticos y demostrar sus capacidades; el deporte hace posible la interacción social, es fuente de disfrute y aporta bienestar y salud.
RESPONSABILIDAD POR EL “JUEGO LIMPIO“.
Los padres son, evidentemente, y aunque algunos de ellos se olviden, o se quieran olvidar, responsables de inculpar en sus hijos los valores del juego limpio. Ellos tienen que explicarles de qué va esto del juego limpio y, sobre todo, demostrarles con su comportamiento que el deporte es una actividad para disfrutar y, en ningún caso, deben perder los papeles gritando, insultando, quejándose al árbitro, etc. Continuamente vemos lamentables ejemplos de padres que se comportan, cuando asisten a ver un partido de sus hijos, como forofos y, desgraciadamente, parecen hinchas “descerebrados” que lo único que acaban consiguiendo es formar o, mejor dicho, deformar a sus hijos que, antes o después, harán lo mismo que han visto hacer a sus padres.
El juego limpio, en definitiva, es una actitud que se puede concretar en una serie de “consejos” que recomendamos den los padres a sus hijos. Algunos ejemplos son:
• Nunca protestes al árbitro.
• Respeta al contrario.
• Saluda deportivamente al contrario, tanto si se gana como si se pierde.
• Respeta las instalaciones deportivas.
• No protestes en los cambios. Nada de “caritas” de disgusto o enfado. Es un menosprecio al compañero que te sustituye.
• No discutas durante el transcurso del partido con los compañeros.
• Anima al compañero que falla. Fallar es humano
• No respondas nunca a las provocaciones del contrario.
• Respeta las decisiones del entrenador.
• En caso de lesión de un contrario, perdida de la bota, o cualquier otra circunstancia extradeportiva, no sigas jugando.
• No pidas jamás al árbitro que saque tarjeta a un contrario.
• No realices entradas por detrás. Son muy peligrosas. Un gol se puede remontar. Una lesión no.
• En caso de recibir una entrada dura, acepta las disculpas del rival, si éstas se producen.
• No pierdas tiempo a propósito para conseguir ganar un partido. El deporte es un juego, y por lo tanto, céntrate en jugar y pasarlo bien.
• El deporte es un juego para divertirse y mejorar físicamente. Por tanto, no hay que obsesionarse con la victoria.
• Si el rival es muy inferior, no lo desprecies ni te ensañes con él.
• Los partidos se juegan y se ganan o se pierden en el terreno de juego. No hagas reclamaciones posteriores como que si un jugador no tiene ficha, que si el penalti no lo era, que si la hora, etc., etc.
Enséñales a seguir estas recomendaciones y edúcales para que hoy, mañana y siempre practique el juego limpio. Es tu obligación y la de todos aquéllos que estamos implicados en el deporte.
Sergio Romero (sromero@edeporte.com)