Para tus padres
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¿Es recomendable la competición?
Cuando un niño práctica deporte hay que prestar atención a dos aspectos: la especialización deportiva y la competición. La especialización, es decir, la dedicación exclusiva a una modalidad deportiva desde temprana edad, tiene defensores y detractores. Para los primeros, la capacidad de aprendizaje del niño es elevada y le permite asimilar técnicas y automatizar movimientos con más facilidad. Por el contrario, los detractores señalan que resulta perjudicial porque genera desequilibrios y puede influir negativamente en el desarrollo físico de los niños. Más discutido todavía es el tema de la competición. Algunos sostienen que la competición sana debe integrarse en cualquier programa educativo, ya que ayuda a estructurar y organizar el comportamiento de los niños. Otra opinión en el mismo sentido resalta que en una sociedad como la nuestra, la competición debe formar parte del deporte escolar ya que prepara y educa a los niños para el futuro. Otros, en cambio, opinan que la competición exige un duro entrenamiento puesto que la meta de deporte actual es la búsqueda del récord, del vencedor, a cualquier precio.
Con respecto al tema de la competición, nosotros, aunque con matizaciones, nos decantamos por dar nuestro voto a las tesis que defienden los beneficios de la competición. Competir lo entendemos como participar en una actividad con reglas que se deben acatar, en la que uno debe esforzarse e intentar, en la medida de lo posible, mejorar. Inculcar en los niños los valores del esfuerzo y la superación son, sin duda, beneficiosos. No obstante, y especialmente entre los más pequeños, en ningún caso debemos caer en la tentación fácil de presionarles para que ese afán de superación provenga de una imposición paterna que directa, o indirectamente, provoque una tensión añadida. Enseñarles a valorar por si mismos la importancia de intentar, sólo intentar, hacerlo mejor que el día anterior y, sobre todo, animarles a seguir esforzándose, siempre que eso sea lo que ellos realmente quieren, es una obligación de los padres en su labor de educación y formación. Que sepan que ganar no es importante, ese no es el objetivo, pero esforzarse, y si además eso supone mejorar, sí lo es.
Sergio Romero (sromero@edeporte.com)
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