
DATOS RELEVANTES
Sus mejores marcas
- 800 metros => 1:47.18 (02-06-1995)
- 1.000 metros => 2:16.85 (12-07-1999 / Niza)
- 1.500 metros => 3:26.00 -RM- (14-07-1998 / Roma)
- 1 Milla => 3:43.13 -RM- (07-07-1999 / Roma)
- 2.000 metros => 4:44.73 -RM- (07-09-1999 Berlín)
- 3.000 metros => 7:23.09 (03-09-1999 / Bruselas)
- 5.000 metros => 12:50.24 (12:50.24 / Ostrava)
- -RM- => Récord del Mundo vigente
Hicham El Guerrouj
Su historia es la historia de un hombre que luchó lo indecible por conseguir su meta. El "Rey de la Milla" lo había conseguido todo excepto la gloria olímpica. Dos veces se le escapó pero, como bien dice el refranero, a la tercera fue la vencida.
puntuación media
La historia de Hicham El Guerrouj tiene un punto más dramático que la del resto de estrellas de la historia del medio fondo. Los varapalos olímpicos que se llevó el marroquí en Atlanta y Sydney nos mostraron qué grande puede llegar a ser el alma y el espíritu de superación de un atleta. El medio fondo siempre ha estado plagado de grandes estrellas, casi todas provenientes del continente africano. Es difícil destacar a uno por encima de los demás pero El Guerrouj estaría, con toda seguridad, en un podio virtual entre los grandes mediofondistas de la historia.
Los comienzos del magrebí en el mundo del atletismo son bien curiosos. Durante su infancia, el pequeño Hicham era muy aficionado al fútbol. Jugaba de portero y siempre llegaba a casa con la ropa sucia y llena de barro. Llegó un momento en el que su madre se hartó de tanto lavar su ropa así que, ni corta ni perezosa, decidió prohibir el fútbol a su hijo. Así pues, un jovencísimo El Guerrouj se decantó por el atletismo. Su país tenía una gran tradición de atletas de media distancia y él siempre había tenido un físico privilegiado para el atletismo. No tardó demasiado en demostrar a todos que había nacido para correr. En los mundiales júnior de 1992 disputados en Seúl, acabó tercero en la prueba de los 5000 metros. Pero es que por delante suyo acabaron, nada más y nada menos, que Kirui y Gebreselassie.
Ya desde sus comienzos como atleta, El Guerrouj tenía una meta. Intentar conseguir los mismos éxitos que logró su compatriota Said Aouita. Aouita fue el gran dominador de todas las distancias entre 1000 y 5000 metros durante los años ochenta y llegó a convertirse en un mito del atletismo mundial. Nunca ha tenido una explicación muy clara, pero aunque corría los 5000 en su época júnior, El Guerrouj comenzó a correr los 1500 cuando llegó a participar en las grandes competiciones. Sería en esa distancia en la que se convertiría en poco tiempo en el número uno indiscutible. La prueba reina del medio fondo también le coronaría como uno de los mejores atletas de todos los tiempos.
En su primer gran campeonato, en 1995, el joven Hicham asombró muchos coronándose campeón del mundo de pista cubierta de 1500 en Barcelona. Ese mismo año, en Goteborg, no podía repetir título en los Mundiales al aire libre de Goteborg. Cruzó la meta en un magnífico segundo lugar, sólo por detrás de un, por entonces, intratable Noureddine Morceli.
Aunque nadie dudaba de su calidad, los Juegos Olímpicos llegaron a convertirse en una auténtica losa para él. Parecía gafado. Su primer contacto olímpico se produjo en 1996, en Atlanta. Tras confirmar en los mundiales de Barcelona y Goteborg que estaba capacitado para subir a lo más alto, muchos creyeron que Atlanta sería el lugar de su consagración. Pero en la final de los 1500 la mala suerte se cebó con el marroquí. Cuando intentaba atacar a los dos atletas que le precedían, Morceli y Fermín Cacho, El Guerrouj sufrió una aparatosa caída que le llevó a acabar último la prueba. Morceli se haría con el oro. Esto le enrabietó mucho. Estaba en perfecta forma y si no hubiera caído las tenía todas consigo para ganar. Pero mostrando un carácter ganador que no perdió en toda su carrera, el atleta marroquí no perdió la esperanza. Sabía que la gloria le llegaría tarde o temprano. De hecho, aquel mismo año, tan solo unos meses después de las Olimpiadas, El Guerrouj lograba batir a Morceli en la final del Grand Prix en Milan con la segunda mejor marca de la historia hasta entonces: 3'29''05. Era la primera derrota de Morceli desde los Juegos Olímpicos de Barcelona'92.
Esa victoria fue el punto de partida a una carrera de ensueño plagada de triunfos. En 1997, unos meses antes de la disputa de los Campeonatos del Mundo de Atenas, bate el récord del mundo en pista cubierta de 1500 (3'31''18) y la milla (3'48''`45) en menos de diez días. Ya nadie dudaba de la supremacía del atleta marroquí en el medio fondo. En Atenas confirmaría su condición de estrella imponiéndose en la final de los Mundiales. Pocas semanas después se imponía en las cuatro pruebas de la Golden Four, éxitos que le supusieron llevarse a casa un premio de 6,6 kilos de oro. El secreto de su éxito estaba en su entrenamiento. Y éste era a 1600 metros de altura en el centro federal de Ifrane, en la región Atlas, y siempre bajo la supervisión del ex atleta Abdelkader Kada. El nombre de Ifrane siempre ha estado unido al de El Guerrouj.
Uno de los grandes logros de toda su carrera deportiva lo consiguió en Roma en 1998. Allí estableció una marca brutal en los 1500 parando el crono de 3 minutos y 26 segundos exactos, casi dos segundos menos que el anterior récord de Morceli. Un récord del mundo que sigue sin haberse superado. Y, según los expertos, aún pasarán unos cuantos años más hasta que un atleta esté en condiciones de acercarse a esa marca. En julio del año 99, El Guerrouj se haría con otro récord. Durante la Golden Gala de Roma, rebajó el tope mundial de la milla, dejándolo en 3'43''13. Después de aquello, se le apodó "El Rey de la Milla". Era una prueba que siempre le había hecho especial ilusión ya que admiraba profundamente a Steve Cram. Consideraba el récord mundial del inglés en 1985 la milla perfecta.
Pero volvamos a 1999. El 7 de septiembre de aquel año, El Guerrouj entraba en la historia al batir el récord del mundo de los 2000 metros (4'44''79) y poseer a la vez tres récords mundiales. También reedita su título mundial en Sevilla. Estos éxitos le hacen afrontar la final olímpica de Sydney en 2000 con todas las esperanzas de subir a lo más alto del podio olímpico. Pero una antigua liebre suya, el keniata Noah Ngeny, le arrebata al final la prueba. El Guerrouj, lejos de desanimarse, comienza su preparación física y psicológica para llegar a Atenas'2004 en las mejores condiciones posibles. Le gustaba citar a Winston Churchill y su famoso: "Nunca, nunca te debes rendir". Antes de su tercera cita olímpica, el atleta marroquí continuó con su tiranía en los 1500 metros, incluidos los títulos mundiales de Edmonton'2001 y Paris'2003. Además, fue elegido mejor atleta del año por la IAAF los años 2001, 2002 y 2003.
Y, tras ocho años de agonía, llegaba el día. La final de los 1500 de los Juegos Olímpicos de Atenas se convirtieron en una lucha entre El Guerrouj y el keniata Bernard Lagat. La batalla fue memorable en su recta final con varios cambios de líder. Al final, el marroquí alcanzaba la gloria olímpica y soltaba lágrimas de alegría. Le había costado mucho pero finalmente lo había logrado. Pero no había acabado. Cuatro noches más tarde, El Guerrouj corrió la final de los 5000. Allí se encontró con el etíope Kenenisa Bekele, dominador absoluto de la distancia, al que adelantaba en la recta final. Era el primer doblete 1500-5000 desde que lo consiguió la leyenda finlandesa Paavo Nurmi en 1924.
Cuando regresó a Marruecos, el Rey Mohammed VI le condecoró con el "Cordon de Commandeur" y él se atribuyó su "tercer oro" del año. Durante toda su carrera deportiva, El Guerrouj nunca dejó de luchar por los más necesitados. Aprovechaba cualquier ocasión para hacer campaña o conseguir donaciones. Sus ámbitos de actuación abarcaban la escolaridad, la salud, la nutrición y el desarrollo de la infancia marroquí. La UNICEF no tardó en nombrarle Embajador de Buena Voluntad. También forma parte de la Comisión de Atletas del Comité Olímpico Internacional.




































.jpg)

