LÉELAS Y CUÉNTASELO A TUS AMIGOS. ¡VALE LA PENA!

Jayne Torvill y Christopher Dean
puntuación media
Los británicos Jayne Torvill (nacida el 7 Octubre de 1957 en Clifton) y Christopher Dean (nacido el 27 de julio de 1958 en Calverton) son una de las parejas de patinadores sobre hielo más laureada de la historia. Entre sus muchos trofeos se encuentran cuatro medallas de oro en los Campeonatos de Europa, cuatro medallas de oro en los Campeonatos del Mundo y un oro y un broce olímpicos.
Jayne Torvill se enganchó al patinaje sobre hielo a la edad de 8 años después de una actividad extraescolar en la pista de hielo de su localidad. En 1971, con 14 años, Torvill ganó el Campeonato británico junior formando pareja con Michael Hutchenson. Tras zanjar su relación deportiva con Hutchenson, Torvill continuó patinando por libre hasta que, en 1975, inició su carrera deportiva junto a Chistopher Dean. Tras su quinto puesto en los Juegos Olímpicos de Lake Placid en 1980, Dean dejó su trabajo en la policía y Torvill también dijo adiós a su puesto en una empresa de seguros para dedicarse por completo al patinaje.
Christopher Dean, por su parte, empezó a patinar con 10 años después de recibir unos patines como regalo de Navidad. La primera pareja de Dean fue Sandra Elson. Empezaron juntos cuando Dean tenía 14 años y compitieron juntos durante varios años. Sin embargo, y a pesar de haber ganado el Campeonato británico Junior, la pareja decidió “separarse” ya que, a pesar de los triunfos, no se llevaban bien.
En 1975, Janet Sawbridge, entrenadora de Nottingham, donde ambos entrenaban, decidió juntar a Torvill y a Dean y probarles como pareja. Tras unos meses de aclimatación y adaptación, en 1976 ya consiguieron su primera victoria.
Tras un quinto puesto en sus primeras Olimpiadas (Lake Placid 1980) y un cuarto en el Mundial de ese año, Torvill y Dean ganaron todas y cada unas de las competiciones en las que participaron hasta los Juegos Olímpicos de 1994 de Lillehammer (Noruega) donde “sólo” consiguieron la medalla de bronce.
Después de ganar el Campeonato del Mundo de 1981, y con tres años de margen hasta las Olimpiadas, decidieron comenzar a utilizar en sus ejercicios largos una sola pieza musical, incluyendo un elemento narrativo o temático. Hasta ese momento, en los ejercicios de patinaje artístico se solían utilizar varias piezas de música de diferentes ritmos para acompañar la ejecución de los saltos y movimientos (en el Campeonato de 1981 utilizaron “Fame“, “Caravan“, “Red Sails in the Sunset“, and “Sing, Sing, Sing“).
En 1982, presentaron el primer programa largo, extraído del musical Mack and Mabel, que evoca las emociones de un dulce pero tormentoso romance.
En el Campeonato del Mundo en 1983, con la ayuda de Michael Crawford, adaptaron el musical “Barnum” que gira alrededor de actuaciones circenses. Con esta actuación recibieron la primera puntuación perfecta.
Y llegaron las Olimpiadas de Sarajevo de 1984. Torvill y Dean ya habían ganado todo, campeonatos del mundo, europeos, el reconocimiento mundial e incluso habían conseguido una puntuación perfecta. Pero no tenían el oro olímpico.
Decidieron utilizar como música el bolero de Ravel. La pieza original dura 17 minutos y, para su adaptación a la competición, tras numerosas pruebas, consiguieron un arreglo con una duración de 4′28”. Eran 18 segundos más de lo permitido por la normativa olímpica (4 minutos más/menos 10 segundos). Se lo comentaron a los arreglistas, que les explicaron que era imposible recortar la música. De modo que revisaron el reglamento olímpico de patinaje, desde la primera hasta la última línea, buscando un resquicio que les permitiera utilizar el bolero. Y lo encontraron, en la norma que menos esperaban: “el tiempo empieza a contar cuando los patinadores comienzan a patinar”. Lógico, ¿no?. Pero para ellos significaba que podrían utilizar el bolero si no colocaban sus patines sobre el hielo en los primeros 18 segundos. Y así comienza su actuación, en el centro de la pista, arrodillados y sin posar las cuchillas sobre el hielo… hasta el 18º segundo.
Esos 18 segundos, en los que nadie patina, son los más famosos de la historia del patinaje artístico. El resto del ejercicio, como dice un prestigioso comentarista inglés, fue “una experiencia conmovedora”.
Recibieron la máxima puntuación posible en impresión artistica (los 9 jueces les dieron la puntuación máxima, 6.0) y una impresionante puntuación en ejecución técnica (12 de 18 jueces les otorgaron la puntuación máxima). Ganaron el oro y recibieron una ovación interminable de los 8.500 espectadores presentes en el Zetra Stadium. Y emocionaron a las 24 millones de personas que vieron la retransmisión en directo.
Tras la ceremonia Christopher Dean comentó:
“Esta noche hemos alcanzado nuestro límite. No recuerdo absolutamente nada de la actuación… simplemente sucedió. Pero creo que ha sido la más emotiva que hemos realizado nunca. Lo que acaba de suceder (la gente, las medallas) es por lo que hemos estado trabajando toda nuestra vida“.
Mientras tanto, Torvill repetía:
“No me lo puedo creer, no me lo puedo creer“.
Tras su victoria olímpica, Torvill y Dean decidieron dejar su carrera amateur y convertirse en profesionales. Durante diez años recorrieron el mundo hasta que en 1993 volvieron al campo amateur, junto a otras estrellas de los 80s como Brian Boitano y Katarina Witt, para participar otra vez en unos JJ.OO, en este caso en los que se iban a disputar en Lillehammer, Noruega, en el invierno de 1994.
Se trasladaron en 1993 a la ciudad noruega de Hamar para entrenar en el escenario donde en unos meses se iba a disputar la competición olímpica. La aplicación rigurosa de una regla sobre la altura de los saltos asistidos conllevó la aplicación de una penalización, aceptada pero muy criticada por Torvill y Dean, que supuso relegarles a la tercera plaza. Usova y Zhulin consiguieron la medalla de plata, y Grishuk y Platov se llevaron la medalla de oro.
Tras el decepcionante resultado final de los JJ.OO. de 1994, Torvill y Dean se retiraron de la competición y se dedicaron a compaginar durante varios años las actuaciones por todo el mundo, especialmente con el famoso Tour “Face the Music”, la coreografía de numerosos espectáculos y, esporádicamente, la formación y asesoramiento de jóvenes patinadores.