LÉELAS Y CUÉNTASELO A TUS AMIGOS. ¡VALE LA PENA!

Sheila Taormina
1
Comentarios | Comenta
VOTA

Sheila Taormina

puntuación media

Sheila Taormina, nacida en Livonia, Michigan, Estados Unidos, el 18 de marzo de 1969, es, sin lugar a dudas, una de las atletas más extraordinarias del deporte. Su mérito no radicó en los resultados que obtuvo, ni en las medallas o récords que consiguió, no, nada de eso, sino en su esfuerzo y tenacidad casi obsesiva por superarse, evolucionar y competir al más alto nivel. Su capacidad de adaptación le llevó a participar en 4 Juegos Olímpicos y a ser la primera, y hasta ahora, única mujer que ha disputado una Olimpiada en tres deportes distintos (natación, triatlón y pentatlón moderno). Esta no es una historia de un deportista que alcanza rápidamente la gloria, consigue grandes triunfos y se hace millonario. No, esta es la historia de alguien que decidió entregarse en cuerpo y alma para cumplir un objetivo, un sueño, y que, sobre todo, nunca abandonó.

Taormina creció siendo una notable nadadora pero tras fracasar en los Trials norteamericanos y, por tanto, no poder formar parte del equipo de EE.UU. en los Juegos Olímpicos de 1988 y 1992, estuvo tentada a dejar el deporte pero el apoyo de familiares y amigos la mantuvieron entrenando con vistas a los siguientes Juegos Olímpicos. En 1995 apareció por vez primera entre las mejores nadadoras de 200m. libres de los EE.UU., noveno mejor tiempo 2,02”06, y un año después, sin muchos aspavientos (bajando su récord personal a 2,01”36, conseguía un lugar en el relevo largo que iba a competir en los Juegos Olímpicos de Atlanta de 1996, con el que se proclamó campeona olímpica, junto a sus compañeras Trina Jackson, Cristina Teuscher, y Jenny Thompson, a una edad, 27 años, donde muchas otras lo han dejado.

Tras la medalla olímpica, Sheila comprendió que pese a su progreso, su porvenir no estaba en la natación, aunque como no estaba dispuesta a perder los réditos que podían aportarle los duros entrenamientos “padecidos” en la piscina, decidió dedicarse a un deporte en el que la natación tuviera alguna especial incidencia. Escogió el triatlón, es decir, la combinación de un recorrido de 1.500m. natación, otro de 40 km. en bicicleta, y un último pedestre, de 10 km. La transformación de nadadora a triatleta fue relativamente rápida, y cuatro años después, Sheila era olímpica por segunda vez, primera en el triatlón, prueba en la que fue sexta en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000, aprovechando el tramo de natación para colocarse en primer lugar, 19,02”78 (con unos 35 segundos de diferencia sobre la segunda) aunque no pudo mantener el liderato.

Cuatro años después, conseguía la clasificación para sus terceros juegos, los que se disputaron en Atenas en 2004, y sus segundos como triatleta, en la que no tuvo la misma suerte que cuatro años antes, clasificándose en 23º lugar, no sin llegar la primera en el tramo de natación, 18,37”, aunque esta vez sin conseguir un solo segundo de ventaja, al llegar al mismo tiempo que la australiana Loretta Harrop.

Sin embargo, esta norteamericana de solo 160 cm. de altura, buscaba nuevos retos, y después de Atenas encontró lo que buscaba.....con natación incluida. Empezó a preparar un reto difícil, aunque, para ella, emocionante, puesto que se trataba, nada más y nada menos, que del Pentatlón Moderno, es decir, una prueba de cinco deportes, por orden de competición: carrera con obstáculos a caballo, esgrima, natación (200m.), tiro (pistola rápida), y carrera pedestre a través del campo (3.000m.), con una puntuación en cada prueba, ganando el que más puntos consigue. Indudablemente nadie creía en ella y solía escuchar frases del estilo de “ya lo has conseguido todo”, “no vale la pena tanto sacrificio”, “no lo conseguirás”, etc.

Es bastante kamikaze querer hacer pentatlón moderno al más alto nivel cuando nunca has cogido una pistola, empuñado una espada o montado a caballo. Pero Taormina buscaba un reto imposible, y lo consiguió. Sin embargo, pagar las clases de esas tres disciplinas le costaba unos 60.000 dólares al año, cifras inalcanzables para esta loca del deporte que, aunque licenciada y MBA en Economía, no ha hecho grandes inversiones por su obsesión por el sueño olímpico. Por ello, un par de años antes de la cita olímpica de Pekín, su objetivo, tuvo que vender su casa de Orlando para pagar sus lecciones y se trasladó al Centro Olímpico de Entrenamiento de Colorado Springs…arruinada pero decidida a hacer historia en el deporte olímpico.

Además, en enero de 2008, unos meses antes de la cita olímpica, fue excarcelado, tras cinco años en prisión, el hombre que la acosaba. James Conyers, alumno de Sheila en sus clases de natación, empezó a acosarla. Mensajes amenazantes, conversaciones subidas de tono... hasta que una noche se lo encontró con una pistola merodeando por su casa. Conyers fue condenado a cinco años de prisión, pero en enero de 2008 salió a la calle sin ninguna restricción para acercarse a Taormina.

Ella, sin embargo, se refugió en el deporte para superar el miedo. Reconoció que no vivió tranquila desde que Conyers salió a la calle, pero la idea de ir a Pekín la redimía de todo.

Con 39 años, Sheila Taormina se había arruinado, debía sobreponerse a las amenazas de un loco y su vida personal estaba aparcada (no estaba casada ni se le conocían relaciones personales desde hace años) por conseguir su sueño olímpico. Sólo había un pensamiento en su mente, sólo una ilusión a la que se agarraba con todas sus fuerzas para olvidarse de los malos momentos, participar en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, sus cuartos juegos, y hacerlo en, esta vez, disputando las pruebas de Pentatlón moderno. Y..sí, lo logró, Sheila Taormina se clasificó para representar a su país, los Estados Unidos, en las pruebas olímpicas y participó en los Juegos Olímpicos de Pekín quedando en 19ª posición en la competición de Pentatlón moderno, ganando las pruebas de natación y de carrera con obstáculos a caballo. Tanto esfuerzo valió la pena y Sheila se convirtió en la primera mujer que ha competido en tres deportes distintos en los Juegos Olímpicos.

Actualmente, Sheila trabaja como “motivational speaker” para colegios, empresas y organizaciones de todo tipo.

otras historias

interesantes

SÍGUENOS Youtube Facebook